Biblioteca

Algo más que libros

 

La Biblioteca Pío Baroja debe su nombre al escritor guipuzcoano. Actualmente la bibliotecaria es Leticia Darriba Díez, escritora, poéta y fundadora del Club de Lectura "El libro soñador - Amets liburua".

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Esta Biblioteca cuenta con libros especializados en diferentes áreas del conocimiento: filosofías, artes, literatura, ciencia, así como otras disciplinas.

La actividad estrella de la Bibloteca es el club de lectura "El libro soñador - amets liburua", que se realiza cada dos meses y a veces suele ir acompañado de un Cine Forum al día siguiente del club de lectura. Otra de sus actividades es el Concurso Literario "Cartas a la Humanidad" que se celebra cada año en el mes de noviembre y que va acompañado de la exposición de las cartas participantes.

El tema central de la 3ª edición fue "la Fortaleza"

III Concurso literario "Cartas a la Humanidad"

Este año los participantes se lo han puesto muy difícil al jurado, no solo por la cantidad de cartas que han entrado al concurso sino por la calidad de las mismas.  Además de ponerse de acuerdo en las tres cartas seleccionadas como ganadoras, los miembros del jurado han visto necesario dar mención especial a dos cartas más.

¡Enhorabuena y fortaleza ;) a los ganadores y a todos los que han participado en este excepcional concurso literario!

Primer Premio

“Recordé como existir”  por Stella Ilardia

Querida humanidad,


Como ya habrás notado, no corren tiempos amables, y los vientos, invernales y bruscos, viran cada vez mas deprisa.


La radio, la tele, los periódicos y un sinfín de agentes y personas me bombardean cada mañana con los tres mismos temas. Una vez terminan de pintar el cuadro mas Goyesco del siglo, acompañado, que no falte, de un “death metal” vomitado desde las entrañas de Islandia, me dicen, me subrayan, me atosigan y me obligan a tenerme en pie. Intentan, segundos después, inyectarme fortaleza, optimismo y “buen-rollismo” de manera enfermiza, como si, en realidad, este huracán que azota oriente y occidente, sur y norte, blancos y negros, fuese poco mas que un viaje por la casa del terror de Disney Land París.


Y yo ya no puedo mas. Es el octubre mas triste del siglo. El frio se instala cómodamente entre las montañas, y desciende a velocidad vertiginosa para colarse entre las calles de mi pequeño Botxo. El bailoteo entre lluvia y viento es cada vez mas intenso. Las hojas mueren bajo mis pies, que corren a conseguir un hueco en la terraza mas cercana, o vuelven a casa arrastrándose por un ápice de calor después de pasar la jornada entre mampara y mampara; cara cubierta e infinitas precauciones.

 

Un ultimo gintonic y un último cigarro atraviesan las vísceras de los que aún buscan algo de vida entre tanto sinsabor; de prisa, de prisa, antes de que el otoño barra definitivamente este sol enclenque, que apenas se atreve a asomarse unas pocas horas al día.


Los meses, las semanas, los días... incluso los minutos me pesan cada día mas. Mamá lleva mas de 100 lunas sin salir de palacio. Su relación tóxica con la vida exterior es cada vez mas punzante y las ventanas de estas ruinas han devenido el espejo de lo que años atrás era sinónimo de nervio, juventud y vivacidad. Los dolores continuos, la artrosis avanzada y el miedo al contagio hacen de ella la tormenta perfecta para sumergir nuestro mundo en una copia carnal y huesuda de Doggerland.

Pero volvamos a Bilbao, tan solo unos minutos. Volvamos a la luz, a la música y al arte. El sol cálido de este domingo me ha invitado a salir. Mamá ha hecho pastel de zanahoria, he desayunado con Andrea, he caminado por las siete calles; frías pero afables y he contemplado el sol mientras escuchaba al por siempre romántico y eterno Johnny Cash.

 

La serenidad que había perdido cuando esta ola de incertidumbre embarcó en continente europeo, ha vuelto a calar mis huesos. Las terrazas siguen llenas. El mercado de las flores, ahora convertido en culto por los habitantes del vado, impregna de colores brillantes y pasteles el centenario Arenal.

Bilbaínos y bilbaínas, pasean, compran y regalan alegría y sonrisas, que, aunque ocultas bajo pedacitos de tela, se dejan adivinar por los pliegues que rodean sus rostros, cansados de esta eterna pugna contra el maldito enemigo invisible.

 

Querida humanidad.

 

No pretendo descubrirte donde reside la fortaleza, ni darte lecciones de felicidad. Yo hoy la encontré en el sol, en las flores, en el pastel de ama y en el segundo vermut que alegremente estoy disfrutando. Mañana, que además es lunes, puede que la encuentre en la silla de mi oficina, que, gracias a dios, puedo seguir conservando, y pasado...; pasado no lo puedo ni lo quiero saber. Adoptaré la fortaleza a mi manera, poco a poco, paso a paso, lluvia tras lluvia que eso si que es algo predecible en mi querido y cenizo Bilbao.

Segundo Premio

“La fortaleza en la debilidad”  por Laura Fernandez

Querida Humanidad:


Déjame que te cuente una historia, la historia de las vivencias que atesoro en mi corazón. En mi cofre dorado descansan y me acompañan fielmente allá donde voy. Aguardan atentas, esperando el momento adecuado. Despertaré sus voces para así poder contar mi pasado, mi presente y mi futuro.


Nací y crecí en este planeta, protegida y amada por mis cariñosos padres. Recuerdo sus amables consejos, pero también sus confundidas opiniones, fruto de lo que a su vez sus propios padres les habían enseñado. Lo hicieron lo mejor que pudieron, efectivamente. Cuando ya me consideraron suficientemente capaz, llegó el momento de enfrentarme al mundo sola, era la hora de salir de su acogedora ala, en busca de lo que me deparase el Destino.


Y sí, salí ahí fuera, al desprotegido frío de la solitaria aventura, asustada, pero con el fuego de la esperanza en mi interior. No obstante, la fugaz ilusión por el mundo exterior no iba a durar mucho, pues pronto el pesimismo y el miedo iban a hacer su aparición.


En mi andadura, encontré agradables personas que aparentaban ser mis amigos; educados y correctos, aseguraban querer ayudarme. También encontré alguna otra que declaraba que yo era muy especial y que le importaba de verdad. Todo parecía perfecto hasta que, confiada, me mostré como realmente era, mi verdadero ser. Fue en ese momento cuando, tras bajarse el telón, se quitaron sus adornadas máscaras y descubrí para mi desilusión que todo era falso. No había amor ni aprecio en sus fríos ojos.


¿Por qué a mí, qué había hecho yo para merecer su desprecio?, pensé entre llantos. Yo que les había entregado tanto de mí, mi confianza y esperanzas... Tras esos golpes de realidad, mi alma de cristal se sentía rota en mil pedazos y mi corazón no hallaba consuelo; venían a mi mente los más oscuros pensamientos de culpabilidad y dolor...


En mis intentos por seguir adelante, me construí una coraza, con la intención de recomponer mis fracturados pedazos...esperaba que me volvieran a valorar y querer. Durante un tiempo funcionó. Aparentaban aceptarme por actuar como ellos, ¡qué engaño el suyo y qué engaño el mío! Sin embargo, llegó un día en el que la armadura comenzó a pesarme demasiado, se volvió rígida y dura. De nuevo sentí aquel dolor, aquella profunda desesperanza en el corazón y en el alma que creía ya enterrada. Comencé a llorar y mis amargas lágrimas deshicieron la inestable estructura, poniendo de manifiesto mis sentimientos: soledad, desesperanza y sobre todo, debilidad.

En ese trance, empecé a recordar mi infancia, los dulces momentos que viví rodeada de cariño; aunque sabía que aquello no era suficiente, me ayudaron a suavizar mis heridas. Aún me quedaba camino por recorrer, tenía que seguir buscando...lo cierto es que no sabía el qué, pero tenía la lúcida certeza de que iba a ser algo importante.


Y efectivamente, encontré...algo que las palabras no alcanzan a recoger: las respuestas al por qué de mis dolores y miedos que me tenían atenazada, la guía necesaria para poder construir mi futuro y muchos tesoros más. La Luz de la Sabiduría cosió mi alma rota y limó mis aristas, devolviendo el calor y la inocencia a mi corazón. Me sentí renacida, en profunda paz. Entendí lo que había sucedido y dejé de culpar a los demás y, con el tiempo, a mí misma. De todas aquellas grietas de mi ser empezó a emanar una sanadora Fuerza, que las fue sellando y me fue convirtiendo poco a poco, en un ser íntegro y fuerte, capaz de seguir adelante pase lo que pase y dando lo mejor de mi.


Esta es mi historia, querida humanidad. De alguna manera podría ser la historia de cualquiera que se sienta identificado. Quiero decirte que siempre hay esperanza, si se encuentra la preciada Fuerza Interior. Esa Fuerza que es duradera, estable e inquebrantable, a la vez que sabia y paciente.


No importa si se pierde alguna batalla en la vida, hará imbatible a todo aquel que la conozca. Hará agradecer todo lo vivido, sea bueno o malo, agradable o doloroso, pues sirvió para el reencuentro con el propio ser. Eterna y poderosa Fuerza que une el pasado, presente y futuro de la Humanidad hacia un mismo destino final: la Victoria.


Esa Fuerza, yo la conozco bien, es parte de mi... Ya no temo mostrar mi ser, querida humanidad. Mi presente, mi pasado y mi futuro caminan junto a ti y me recuerdan quién soy...


SOY LA FORTALEZA

La de invencibles ideas y dorados sueños, la que camina a tu lado.

Tercer Premio

“Pequeño pero fuerte”  por Lourdes Aso

Querida Humanidad:


He venido para quedarme, lo sabéis bien. Sé que me tenéis pánico, que he amenazado vuestras vidas y que cada tarde, a eso de las ocho, gritáis como condenados que vais a resistir, que sois fuertes, porque vuestras voces unidas son las que os dan fuerza para continuar.


A quienes os cuidan, esos que están en la primera linea de batalla y que llamáis héroes, les debéis mucho. Pero querida humanidad, ellos os cuidan porque aprendieron a cuidar, porque lo llevan en los genes, porque su profesión es vocacional y porque ante un enfermo, ellos se olvidan de ese miedo que les corroe las entrañas. Porque querida humanidad, cuando dejan de ser doctores, o enfermeros, cuando se quitan la bata blanca, son personas, como vosotros, con los mismos sentimientos, con una familia a la que cuidar.


Ellos, querida humanidad, os contarían lo que ven a pie de cama, pero no quieren asustaros mas. Ellos son los que os acompañan cuando estáis solos, los que os ayudaran a respirar, los que tal vez os cojan de la mano para reconfortaros, y no porque sean más fuertes sino porque se tragan el miedo para aportaros un poco de esperanza.


Cuando llegué hará ya casi diez meses de calendario, pensasteis que era algo lejano, que no afectaría más que a una pequeña zona asiática pero querida humanidad, soy pequeño, solo apto para unos pocos científicos que se pelean por saber de mí, pero he sido capaz de poneros en jaque de punta a punta del planeta. Quiero que sepáis, que penséis, querida humanidad, sobre el carácter efímero de la vida, sobre la tontería de la especie humana. Hoy estáis vivos y tal vez en unos pocos segundos yo, que soy más fuerte, os tumbe. Para ello, quería humanidad, sirve la fortaleza de espíritu, la entereza de corazón, el desprendimiento de las cosas materiales porque decirme ¿de que os sirve todo eso cuando podéis perder la salud y la vida si a mí me da por infectaros?


Nunca antes, querida humanidad, había aparecido nadie como yo, capaz de meteros a todos en las casas, de vaciar el planeta durante semanas, de parar las fabricas, los metros, los aeropuertos, la vida en general. Me atrevería a decir que tenéis miedo hasta de respirar, sobre todo de no poder respirar.


La lucha sigue, querida humanidad. No os voy a adelantar como va a terminar esto. Debéis ser fuertes. Recapacitar. Pensar que yo no he hecho más que empezar y que he venido para quedarme. Que sois vosotros los que tenéis que adaptaros a mí y no yo a vuestra forma de vivir. Yo, al fin, querida humanidad, soy microscópico. Y como ente, carezco de sentimientos innatos. Vosotros, querida humanidad, os dotó el creador de capacidad para hacer el bien y el mal, para obrar en consecuencia y, aunque al principio, cuando salíais acaloradamente a los balcones y no os quedó más remedio que recuperar el dialogo en los escasos metros cuadrados de esa cárcel en la que convirtieron vuestras casas, cuando habéis salido de nuevo no lo habéis hecho más tranquilos. Que va. Volvéis a sufrir estrés, habéis olvidado las pequeñas cosas que pretendí enseñaros.


Querida humanidad, no sé si sabéis bien en qué consiste la fortaleza. No es ser el más fuerte, el que pisa primero para llegar antes, el que olvida un gesto de cariño. La fortaleza que yo quería enseñaros pasa por la solidaridad, por vivir cada instante como si fuera el último, por tratar a los demás como si fuera el ser al que cada uno más quiere, porque solo pensando así, cogeréis la mano del que necesita, os concienciareis de que todos os necesitáis en algún momento de vuestras vidas. Pasar de ser independiente y tener salud a ser dependiente y estar en la cuerda floja requiere si, una fortaleza de espíritu, de mucho ánimo, pues esa es la mejor de las medicinas.


Querida humanidad, me gustaría deciros que no soy el enemigo. Vosotros sois los que no sabéis que hacer conmigo y, si hemos de convivir ambos, vosotros y yo, en algún momento de vuestras vidas deberemos hacer las paces y empezar de nuevo. Fuertes. Unidos. Con la lección aprendida. Porque sino, decidme ¿de qué ha servido esto?

Mención especial a la carta:

“Fortaleza. Valor fundamental de Vida”  por Natanael Lima

Queridos seres humanos, esta carta va dedicada a todos y a cada uno de vosotros. No importa quien seas, de donde vengas, el tipo de creencias/ideas que tengas y todas las acciones que hayas cometido u omitido en tu vida. Este mensaje que hoy os transmito tiene como objetivo fortaleceros, fortalecer vuestro carácter, porque de eso va todo esto, de la FORTALEZA. Pero, ¿Qué es la fortaleza? ¿Es importante aplicarlo en nuestra vida? y si lo es, ¿Por qué? ¿Cómo conseguirlo?.


La fortaleza es imprescindible para vivir la vida. De la misma manera que tus piernas son esenciales para moverte y las manos para coger cosas, la fortaleza también cumple una función fundamental para el mantenimiento de la vida. En este caso, tiene un valor mucho más significativo que cualquier miembro o función biológica del cuerpo, ya que este, no se trata meramente de mantener tu supervivencia, sino de que aprendas a vivir mejor. Porque ¿De qué te sirve tener un cuerpo si no sabes hacer, y ni una cabeza si no sabes pensar correctamente con toda tu potencialidad, con todos tus atributos? ¿De qué te sirve andar por la vida como si estuvieras medio dormido? Yo te diré para qué sirve actuar de esta manera, ¡No sirve para nada!. Para nada más que para desperdiciar tu propia existencia. La fortaleza son los cimientos, las columnas que hacen que la vida esté fija, estable, inmovil ante todo tipo de adversidades. Sin la fortaleza, la vida no es vida, sino que es como un mar agitado, que ha sido atormentado por la fuerza de un gran tornado. Este tornado representa el dolor y el sufrimiento.


Con esto no estoy diciendo que obteniendo la fortaleza tu vida pase a estar libre de todo mal, pero si que es verdad, que con la fortaleza, eres capaz de aceptar todo tipo de situaciones, que asimilas tú como insoportables o complejas. El sufrimiento real, es no aceptar el sufrimiento, porque para aceptar la vida, hay que aceptar lo inevitable y para vivir la vida, hay que superarlo. ¿y cómo superar tu sufrimiento? superando tus miedos, tus debilidades mentales y emocionales. Porque la fortaleza no te ayuda a superar los problemas de afuera, sino los de dentro. Lo de fuera es un reflejo de tu “Yo interno”. Cuando comprendas cómo afrontar los problemas internos, podrás superar los externos y conseguir así, tus objetivos.


No hay mayor obstáculo, que aquel que se origina en la mente. Lo difícil no es carecer de recursos para poder superar tus obstáculos, lo difícil es tener esos recursos a tu disposición y no saber cómo usarlos, generando así impotencia, miedos, inseguridades, etc.


Porque ¿Quien tiene más miedo de tropezar y caerse, el hombre que no puede caminar, o el que sí puede? Evidentemente el que sí puede. Así de valiosa es la fortaleza en nuestras vidas, que incluso teniendo algo tan básico y necesario como las piernas, en las que poder caminar, correr, y saltar, no podamos hacer todas estas cosas sin que el miedo de no volver hacerlas nunca más, nos invada. Aquí es cuando tienes que tomar una decisión, vivir toda tu vida gateando como un bebé o levantarte y caminar afrontando las adversidades, las consecuencias. Uno debe ser valiente y no dejarse llevar por las ilusiones de la mente, por los muros invisibles que te impiden avanzar y cumplir tus objetivos. Pero, ¿Cómo vencer los miedos? ¿Cómo debemos fortalecernos?


Hay muchos métodos, todos ellos igual de válidos, depende de ti elegir por cual empezar. Por ejemplo, para superar tus miedos, es importante tener en mente un propósito, un objetivo, una idea que esté por encima de ti mismo. No hay voluntad más fuerte que aquella que es movida por un bien mayor, por un bien eterno. El cuerpo es efímero, pero las ideas trascienden el cuerpo. Por lo tanto, tu miedo puede ser superado si tu mente se centra en algo mucho más importante que el temor de hasta la propia muerte. Necesitas algo que te motive a seguir avanzando. Pero ten cuidado, porque puedes conseguir el efecto contrario. Tus pensamientos pueden servirte como una herramienta positiva para tu crecimiento personal, pero también pueden actuar en tu contra. La mente es un arma de doble filo. Una de las causas principales de nuestra debilidad, es que nos auto criticamos demasiado. Hay que ver el lado bueno de uno mismo, no dejarse llevar por aquellas circunstancias que nos limitan y tampoco por aquellas críticas de otros que juzgan nuestras limitaciones. Nadie puede conocerte más que tú mismo. No te dejes influenciar por las opiniones de los demás, cree en tí y en tus capacidades. Busca también a gente que te anime a seguir adelante, como tu familia o tus amigos. Busca apoyo en los demás, date cuenta de que no estás solo, de que hay gente que te aprecia y que cree en tí. Pero aunque no sea así, no pasa nada, ya habrá en el futuro gente que lo haga. A lo mejor, algún día, aquellos que te desprecian o que nunca te prestaron atención te acaben tomando como un ejemplo a seguir. El objetivo primero es creer en uno mismo, luego ya vendrá todo lo demás por añadidura.


La paciencia es clave. Si no puedes ser paciente, ser constante en lo que haces, no podrás mantener tu fortaleza por mucho tiempo. Una cosa es que alcances la voluntad de acción a través de algo o alguien, y otra cosa muy distinta es que la interiorices, que la mantengas dentro de tí, dentro de tu corazón.


Pero entonces, ¿Cuáles son los motivos para volverse paciente? Los motivos son todos y cada uno de los finales resultantes, sin importar cuales sean estos y el nivel de calidad que tengan. Porque el esfuerzo nunca es en vano, siempre se obtiene alguna recompensa, aunque esta sea imperfectible y parezca insignificante, presenta grandes cambios internos. Los beneficios de obtener fortaleza son tan increíbles, que casi parece que tengamos superpoderes. Si llegas a dominarlo, harás cosas que nunca hasta ese momento habrías imaginado poder hacer. La gente te verá, y dudará de la veracidad de tus acciones, y a otros muchos les serán abiertas las fronteras de la mente. Porque los límites sólo existen para aquellos que no creen, y para los que creen, si quisieran, podrían mover montañas.


Entonces, teniendo en cuenta todo esto, creo que ahora deberías tener el entendimiento necesario para comprender muchos aspectos sobre la fortaleza, sobre la vida. Ahora que sabes cómo superar tus obstáculos, aceptarás y comprenderás el por qué tienes que pasar por ellos. Valorarás más los retos que se te interpongan entre tú y tus objetivos, porque si no fueran por ellos, no serías libre. Una de las características principales que tiene la libertad es poder elegir, poder equivocarte, poder sufrir, pero sobre todo, poder superarte a tí mismo. La gente vive la vida creyendo que puede poseer y controlarlo todo, pero no entienden que la libertad auténtica es tener la capacidad de adaptarse, de aceptar, saber afrontar los acontecimientos y no ir a contracorriente. Esto es uno de los puntos por los que la gente no es capaz de conseguir fortaleza, porque se cree que la fortaleza es ir en contra de los problemas, como si estos fueran un enemigo a batir, y no es así.


Bruce Lee, uno de los personajes más memorables dentro de las artes marciales, poseedor de una gran fuerza de voluntad y un gran intelecto, dijo lo siguiente “Vacía tu mente, sé amorfo, moldeable, como el agua. Si pones el agua en una taza, se convierte en la taza. Si pones agua en una botella, se convierte en la botella. Si la pones en una tetera, se convierte en la tetera. El agua puede fluir, o golpear. Sé como el agua, amigo mío (Be water)”

Como veis, Bruce Lee tenía un gran entendimiento sobre el significado y la importancia de la fortaleza, de cómo aplicarla. Todo estos mensajes que os acabo de transmitir, no son una invención mía. Esto proviene de la experiencia, tanto personal, como de muchos otros seres humanos que han llegado a la misma conclusión que yo. Esa conclusión es que la fortaleza pasa por 3 procesos, la aceptación, la adaptación y el cambio.


Aquí finalizo mi carta. Espero que hayas entendido estos sabios consejos, ahora sólo queda llevarlos a la práctica. Esta es la parte complicada, pues no es lo mismo conocer el camino, que andar el camino. Recuerda, yo sólo te puedo enseñar la puerta, pero eres tú el que tiene que atravesarla...

Mención especial a la carta:

“Sé fuerte”  por Miguel Angel Antolinez

Querida humanidad:


Es cierto que las noticias son muy alarmantes. Miles de muertos, millones de afectados por ese enemigo invisible que es el virus, debacle económica, corrupción, miseria... Por eso sufres, sientes miedo, inseguridad, incertidumbre, y te encuentras desorientada.


Pero no debes caer en el desaliento. Piensa que después de una caída viene una subida, porque en la naturaleza todo son ciclos, y aunque estemos atravesando un momento difícil, remontaremos y volverán los buenos tiempos.


Aunque debes saber que nada se logra sin esfuerzo, y que para salir de este momento difícil debes poner en juego tus mejores cualidades, y sobre todo, debes conservar tu fortaleza. No sucumbas a la debilidad, reúne toda la fuerza que atesoras en tu interior y ponla en acción. Recuerda los grandes ejemplos del pasado, para que te sirvan de inspiración: Leónidas y los trescientos espartanos en las Termópilas, Alejandro Magno llevando la civilización griega a medio mundo, Hércules y sus doce trabajos, o Mucio Escévola poniendo su mano en el fuego.


En todos esos casos eras tú misma, la fuerza que demostraron esos personajes forma parte de ti, y sigue permaneciendo en tu interior, no debes olvidarlo. Ahora tienes que sacarla de nuevo. No desfallezcas, supera todas las dificultades, soporta el dolor, no te entregues a la molicie ni a los vicios, y agárrate a la fortaleza, mejor aún, átate a ella como se ató Ulises al mástil del barco para no sucumbir al canto de las sirenas.


Ejercítate, muévete, actúa, busca tu ritmo de trabajo y descanso, porque esto te fortalecerá. La ociosidad te debilita, y nadie te puede negar el derecho a trabajar, porque incluso aunque no recibas un salario, tú puedes trabajar en lo quieras, como todo en la naturaleza trabaja y no se detiene. Trata de mantener un sano juicio y mucha prudencia, para que tu fortaleza no te haga caer en excesos, abusos, o actos desproporcionados. Busca la sencillez y la austeridad, porque eso te hará más fuerte.


No te lamentes, no sientas lástima de ti misma, yérguete fuerte y vigorosa, porque esa es la mejor manera de vencer a todos los enemigos que se te presenten y hacerte inmune a toda clase de virus. Hazte fuerte como una roca y todas tus adversidades se romperán como cáscaras de huevo. No necesitas luchar contra nada ni contra nadie si te haces fuerte, si encuentras tu propia naturaleza interior y la haces brillar, como brilla el oro, como brillan los astros.


Ten presente que la verdadera fuerza no es la fuerza física, la fuerza de los músculos, sino la fuerza interior, la que se forja con ideas puras y elevadas, con bellos pensamientos, con buenos sentimientos y con buenas acciones. Esa fuerza es la que te permitirá vencer el miedo a la enfermedad, a la vejez y a la muerte, porque sabrás que tu alma es inmortal, y que más allá de nuestra efímera existencia, permanecemos en el Universo, volviendo una y otra vez a este mundo, para seguir aprendiendo, para seguir contemplando la Gran Obra del Creador, del Gran Arquitecto, y seguir acercándonos cada vez más a nuestra plenitud, que es un estado de verdadera felicidad que a todos nos espera en el futuro.


No pierdas el buen humor y estado de ánimo, quiero verte alegre superando todas las dificultades. Con valor y fortaleza.

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